¿Tu negocio gana dinero de verdad? La importancia de mirar más allá de los impuestos
El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es uno de los principales impuestos del sistema tributario español. Sin embargo, también es uno de los que más dudas genera.
Una de las confusiones más habituales consiste en pensar que existe un porcentaje único que se aplica sobre todos nuestros ingresos. No funciona así.
El IRPF es un impuesto progresivo
El IRPF es progresivo: a medida que aumenta la renta, aumenta el tipo aplicable a determinados tramos.
Esto significa que si una persona alcanza un tramo superior, no pasa a pagar ese porcentaje sobre todos sus ingresos. Únicamente la parte de renta situada dentro de ese tramo tributa al tipo correspondiente.
Por tanto, cuando escuchamos que alguien tiene un «tipo marginal» determinado, no significa que ese porcentaje se aplique sobre todo lo que ha ganado.
Además, la tributación de la base general combina una escala estatal y otra autonómica, por lo que la comunidad autónoma de residencia también influye en el resultado final.
No todos los ingresos tributan igual
Otro aspecto fundamental es distinguir el origen de las rentas.
El salario, una actividad económica o determinados rendimientos inmobiliarios forman parte, con sus particularidades, de la base general. Por otro lado, determinadas rentas del ahorro, como dividendos, intereses o ciertas ganancias patrimoniales, se integran en la base del ahorro.
Por este motivo, dos personas que hayan obtenido los mismos ingresos totales durante un año pueden terminar pagando cantidades diferentes de IRPF.
¿Y las retenciones de la nómina?
Las retenciones que aparecen cada mes en una nómina no son un impuesto diferente ni necesariamente el impuesto definitivo.
Son pagos a cuenta del IRPF.
Cuando posteriormente se confecciona la Declaración de la Renta se calcula la situación fiscal del contribuyente teniendo en cuenta sus rentas, circunstancias personales, reducciones, mínimos, deducciones y pagos realizados durante el ejercicio.
Si se ha adelantado más dinero del que corresponde, la declaración puede resultar a devolver. Si se ha adelantado menos, puede resultar a ingresar.
El borrador no siempre contiene toda la información
La Agencia Tributaria permite obtener los datos fiscales y el borrador de la declaración, pero eso no significa que debamos confirmarlo automáticamente.
La propia regulación de la campaña contempla que el contribuyente pueda incorporar o modificar información antes de confirmar y presentar el borrador.
Alquileres, operaciones con inmuebles, determinadas inversiones, actividades económicas o deducciones son algunos de los elementos que pueden requerir una revisión adicional.
¿Quién está obligado a presentar la Renta?
La obligación depende del tipo y cuantía de las rentas y de las circunstancias del contribuyente.
Por ejemplo, para la Renta 2025, presentada en 2026, el límite general para rendimientos del trabajo procedentes de un solo pagador es de 22.000 euros anuales, aunque existen otros límites y excepciones. Además, quienes hayan estado de alta como autónomos durante el ejercicio están obligados a presentar declaración.
La campaña de Renta 2025 se desarrolló entre el 8 de abril y el 30 de junio de 2026.
En resumen
El IRPF no consiste simplemente en aplicar un porcentaje a nuestros ingresos. Para calcularlo hay que determinar qué rentas hemos obtenido, cómo se clasifican, qué gastos o reducciones corresponden, nuestras circunstancias personales y familiares, las deducciones aplicables y cuánto hemos adelantado mediante retenciones y otros pagos a cuenta.
Por eso, entender cómo funciona el impuesto es el primer paso para comprender por qué nuestra Declaración de la Renta sale a pagar o a devolver.
LRP Economistes
Asesoramiento fiscal, contable y económico.
