
¿Por qué cada vez parece que nuestro dinero vale menos? El poder adquisitivo explicado de forma sencilla
Durante los últimos años es habitual escuchar una frase: «Cobro más que antes, pero el dinero me dura menos».
Esta sensación tiene una explicación económica: el poder adquisitivo.
No importa únicamente cuánto dinero ingresamos. Lo realmente importante es qué cantidad de bienes y servicios podemos comprar con ese dinero.
¿Qué es el poder adquisitivo?
El poder adquisitivo representa la capacidad que tiene una determinada cantidad de dinero para adquirir bienes y servicios.
Imaginemos que una persona cobra 1.500 euros mensuales y, unos años después, su salario aumenta hasta los 1.600 euros.
A primera vista, gana 100 euros más y podría parecer que su situación ha mejorado.
Pero si durante ese mismo periodo los precios han aumentado un 10 %, mantener el mismo nivel de consumo que antes costaba aproximadamente:
1.500 € × 1,10 = 1.650 €
Su salario ha aumentado hasta 1.600 €, pero necesitaría unos 1.650 € para conservar aproximadamente la misma capacidad de compra.
Cobra más euros, pero puede comprar menos.
La inflación: cuando suben los precios
La inflación mide la evolución general de los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares.
Cuando existe inflación, una misma cantidad de dinero permite comprar menos cosas.
Si disponemos de 100 € y los precios aumentan un 5 %, esos 100 € siguen siendo exactamente 100 €, pero su valor real ha disminuido.
Por eso es importante diferenciar entre cantidades nominales y cantidades reales.
El salario nominal es el número de euros que cobramos. El salario real tiene en cuenta qué podemos comprar realmente con ellos.
Subir el sueldo no siempre significa ganar poder adquisitivo
Supongamos que nuestro salario aumenta un 3 % durante un año.
Parece una buena noticia.
Pero imaginemos que los precios aumentan durante ese mismo periodo un 4 %.
Aunque nominalmente cobramos más, nuestro salario no ha crecido lo suficiente para compensar el incremento de los precios.
En términos reales, hemos perdido poder adquisitivo.
Por el contrario, si nuestro salario aumenta un 5 % y los precios un 2 %, nuestra capacidad de compra habrá mejorado.
La inflación no afecta igual a todo el mundo
El IPC refleja la evolución de una cesta representativa de bienes y servicios, pero cada hogar tiene su propia estructura de gastos.
Una familia que destina una parte importante de sus ingresos a vivienda, alimentación, suministros y transporte puede experimentar de forma diferente una subida de precios que otra familia con una estructura de consumo distinta.
Por eso nuestra «inflación personal» no tiene por qué coincidir exactamente con el dato general que aparece en las estadísticas.
¿Y qué ocurre con nuestros ahorros?
El poder adquisitivo también es importante cuando hablamos de ahorro.
Imaginemos que mantenemos 10.000 € durante varios años sin obtener ninguna rentabilidad.
Dentro de cinco años seguiremos viendo 10.000 € en nuestra cuenta.
Sin embargo, si durante esos años los precios han aumentado, con esos 10.000 € podremos comprar menos bienes y servicios que anteriormente.
Nuestro dinero no habrá disminuido nominalmente, pero sí habrá perdido parte de su valor real.
Por eso, cuando analizamos nuestros ahorros o una inversión, no deberíamos fijarnos únicamente en la rentabilidad obtenida, sino también en la inflación soportada durante ese periodo.
El poder adquisitivo también afecta a las empresas
Este concepto no afecta únicamente a las familias.
Cuando aumentan los costes de materias primas, alquileres, suministros, salarios o financiación, una empresa necesita analizar si sus precios y márgenes siguen siendo suficientes.
Una empresa puede incluso facturar más euros que el año anterior y encontrarse económicamente en una situación peor si sus costes han aumentado todavía más.
Por eso, comparar únicamente cifras nominales entre ejercicios puede llevarnos a conclusiones equivocadas.
En resumen
Para saber si nuestra situación económica ha mejorado no basta con preguntarnos:
«¿Cuánto dinero gano?»
También debemos preguntarnos:
«¿Qué puedo comprar con ese dinero?»
Los salarios, los beneficios empresariales y los ahorros pueden aumentar en términos nominales mientras disminuyen en términos reales.
Entender la relación entre ingresos, precios e inflación nos permite interpretar mucho mejor nuestra situación económica.
Porque, al final, tener más euros no siempre significa ser más rico.
LRP Economistes
Asesoramiento fiscal, contable y económico
